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Rellenar con Ácido Hialurónico no es poner Botox.

No hay que confundit Botox con rellenos faciales.

El Ácido Hialurónico es un material sintético que se utiliza como relleno para combatir los efectos del envejecimiento, dentro de los rellenos sintéticos reabsorbibles, se considera el más seguro. Tiene reportado el menor índice de efectos secundarios de los distintos rellenos y además disponemos de hialuronidasa, una sustancia que degrada completamente el ácido hialurónico, haciéndolo desaparecer. Existen diferentes presentaciones en el mercado, diferentes grados de reticulación o densidad del producto para adecuarlo al tipo de arrugas o surcos a tratar, desde arrugas finas en estadíos precoces de envejecimiento, hasta arrugas más profundas o incluso para recuperación de volúmenes. De este modo utilizamos el poco reticulado, menos denso, para infiltrar las arrugas finas de manera muy superficial. Los fuertemente reticulados que se infiltran mucho más profundos, los usamos para la corrección del surco nasogeniano muy marcado o para dar volumen a los pómulos, entre otras indicaciones. No hay que confundir un rostro tratado con Botox con uno tratado con Ácido Hialurónico.

Es muy importante utilizar el tipo de relleno más adecuado para cada caso para evitar así el efecto

Es muy importante utilizar el tipo de relleno más adecuado para cada caso para evitar así el efecto “recauchutado” y conseguir un rostro armonioso lo más natural posible.

Para que un relleno se considere adecuado ha de cumplir los siguientes ítems: – No producir inflamación ni reacciones a cuerpo extraño, ni granulomas – No provocar alergias – No encapsularse – No desplazarse – Ser reabsorbible – Ser lo más biocompatible posible y simular al máximo los componentes de nuestra piel El ácido hialurónico cumple todas las cualidades que le pedimos a un buen relleno, aunque para mi, el relleno ideal es la propia grasa de cada persona, que realizamos con la técnica de lipoestructura.

Muchos pacientes buscan rellenos definitivos o con resultados a largo plazo, yo los desaconsejo ya que los rellenos permanentes o semipermanentes asocian complicaciones de muy difícil solución ya que suele ser casi imposible retirarlos del cuerpo humano y pueden dar complicaciones serias como el bioalcamid, artecoll o dermalive. He tenido que intervenir a varios pacientes que presentaban rellenos permanentes en los párpados y que ocasionaban inflamación o deformidad. En estos casos la única solución es la intervención quirúrgica.

Como hemos visto, el ácido hialurónico es un relleno muy seguro y los efectos secundarios que pueden darse tras el tratamiento son muy raros y si aparecieran hay que saber que tienen solución ya que disponemos de la hialuroidasa, una enzima que aplicada en la dosis adecuada, deshace el ácido hialurónico. Algunos pacientes que han llegado a nuestra consulta con problemas derivados de una mala aplicación del producto: • Asimetrías tras el tratamiento, que podemos compensar disminuyendo la zona tratada en exceso o aumentando el relleno en la zona deprimida. • Hipercorrecciones, todos hemos visto casos de cara o labios demasiado “recauchutado”, hemos de saber muy bien que defectos se deben rellenar y cuánto, para evitar perder un aspecto armónico y natural. • Edema persistente, el ácido hialurónico es una molécula que retine agua, de ahí su potente efecto hidratante. En determinadas localizaciones, sobre todo si se coloca superficial en la zona de los párpados, puede producir edema que simula una bolsa palbebral de color azulado, lo que llamanos “efecto thyndall”.

En resumen: • Ante efectos no deseados podemos realizar un tratamiento con hialuronidasa y eliminar el ácido hialurónico. La hialuronidasa se inyecta en la zona a tratar y sin dolor, ni complicaciones y podemos ver los resultados en menos de 24-48 horas. En ocasiones con una sola inyección de hialuronidasa es suficiente para corregir todo el ácido hialurónico, y en otras necesitamos más de un tratamiento. • Existen distintos tipos de ácido hialurónico, y con distinto grado de reticulación, los profesionales deben saber cual es el más indicado para cada localización anatómica y de esta forma minimizar los posibles efectos secundarios. • Como material de relleno a mi me gusta especialmente usar la propia grasa del paciente y células madre, al ser un relleno natural, propio de cada paciente, que no puede dar rechazos ni alergias, ni se desplaza y mejora la calidad de la piel de la zona tratada. Ante todo buscamos naturalidad, que el rostro recupere la armonía y luminosidad evitando a toda costa el efecto de rostro “recauchutado”.

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